Se creció la Princesa Margarita

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Hola!! Como están? Yo por acá con mi vida hecha un remolino de emociones y trabajo, porque desde hace un tiempo he organizado un evento personal y muy especial, celebramos los quince años de mis princesa Ana Isabel, mi segunda bebé.

Y como no celebrar esta fecha tan importantes en nuestras vidas, pues un 30 de septiembre la vida me enseñó que sí existen segundas oportunidades y que el amor puro y perfecto sí existe.

Les cuento que mi querida Ana Isabel llegó a mi vida sorpresivamente y desde que supe que la llevaba en mi pancita le juré amor y protección, que su mamá siempre estaría ahí para ella.  La evolución del embarazo fue muy buena, pero llegados los ocho meses de gestación, mi bebita ya no crecía más y el médico decidió que debía practicar una cesárea de urgencia a las 36 semanas.  Cuando mi bebé prematura nació, resultó que tenía el peso de un bebe de 34 semanas, era muy chiquita y sus pulmones y corazoncito no funcionaban bien.  Estando en cuidados intensivos por varios días, los neonatólogos, cardiólogos y demás especialistas se esforzaban por salvarle la vida a mi bebé, aclarando que estaban haciendo su mejor esfuerzo, pero que el panorama no era el mejor.

Imagínense lo que sentía en esos momentos, no se lo deseo a ninguna madre; sentía que traicionaba a mi chiquita, pues le había prometido que nada malo le pasaría en esta vida.  Fue una de las sensaciones más angustiosas que he sentido en mi vida.  De un momento a otro, los médicos decidieron que debían trasladar a mi bebé a otro hospital que tenía los aparatos especiales que podían salvarle la vida, yo debía quedarme sin ella. Ver cómo se llevaban a mi princesa en ambulancia a las dos de madrugada no fue nada fácil.  Recuerdo como si fuera ayer, como se alejaba la cunita de cuidados intensivos mientras le asistían con respiración artificial; una vez que la puerta se había cerrado, caí en el piso como si todas las fuerzas de mi cuerpo se hubieran ido con ella, solo escuchaba la voz de Miss Virginia decirme, ten fé, ten fé, ten fé…..Entre muchas lágrimas y sedantes, que quedé dormida.

Al día siguiente, al despertar muy temprano no sabía nada de mi bebé, la angustia me mataba. Decidí serenarme y tomar un baño para relajarme un poco y bajo el agua de la ducha le pedí a mi negrito, mi Cristo Negro de Portobelo que protegiera a mi princesa, que la ayudara a salir de esta. Cuando salgo de baño, de repente suena el teléfono y era mi esposo, era una de esas llamadas que no quieres tomar por el miedo a conocer las noticias.  Cuando contesto, el me dice:  Que tal si te digo que tienes un hija que se llama Margarita?  Yo no entendía esas palabras y me quedé en silencio por un par de segundos.  El repite:  Sí, Dios quizo que la bebé se llamara Margarita y me contó lo siguiente…..

Cuando la ambulancia llegó al otro hospital, la niña llegó peor de como yo la ví por última vez, ya que estas transiciones son algo delicadas. Cuando la recibieron en cuidados intensivos, la Miss encargada no la vio bien, sus signos vitales estaban de decadencia, ella tomó la decisión de llamar al sacerdote para que la bautizara antes de cualquier situación.  El sacerdote llegó a tempranas horas de esa mañana y sin conocer el nombre que habíamos escogido para ella, la bautizó como Margarita.

Pues resultó que la niña reaccionó a los medicamentos y gracias a un procedimiento que le practicaron (literalmente le resetearon su corazón) empezó a latir de forma normal y sus pulmones también funcionaban bien.  En consecuencia, todo su estado de salud empezó a mejorar.  Día con día, mejoraba hasta que salió de cuidados intensivos y pude tocarla por primera vez unos días después, le podía dar el pecho y cantarle cada que vez que me lo permitían.

Después de muchos días de recuperación, oración de familiares y amigos incondicionales, mi niña finalmente era considerada como una niña sana y programaron la salida del hospital.  Mi princesa era tan pequeña que ninguna de sus ropitas le quedaba, compré un vestido blanco tejido para muñeca de juguete y le quedó perfecto. Fue muy emocionante cuando finalmente me entregaron a mi bebé con tres libras de peso, sentirla en mis brazos y poder caminar libremente con ella.  No pude contenerme, tuve que sentarme a llorar desconsoladamente y darle gracias a Dios y a mi negrito por esta segunda oportunidad que le brindaron a mi princesita, en ese momento le volví a prometer que todo saldría bien, que siempre estaría ahí para ella.

Los días que siguieron fueron de mucha dedicación; entre terapias, exámenes y mucho amor salimos adelante.  La niña con ojos grandes y saltones parecida a un extraterrestre fue creciendo y engordando según pasaban los días.  Recuerdo que era muy llorona y sólo se calmaba con mi voz.  Poco a poco se fue adaptando al mundo y en un abrir y cerrar de ojos cumplió su primer añito.

Y sí, así mismo me ocurrió el día de hoy, no he terminado de suspirar y la princesa cumple hoy sus 15 años.  Es una niña amorosa, de buenos sentimientos, le gusta preparar postres para sus hermanos y jugar flag.  Después de ser algo introvertida, ahora tiene muchos amigos.  Su cabellera es larga y rizada como siempre soñé y es parecida a mi, solo que más bronceada, tanto que cuando la veo, siento que me veo a mí.

Hoy no sólo celebramos el cumpleaños de la princesa de la casa, también refuerzo el pacto de amor que le dediqué hace quince años y le agradezco profundamente a Dios porque mi princesa se esta convirtiendo en una mujer buena, bella por dentro y por fuera. Te amo mi princesa, siempre te amaré!!

Sí! Creo en las segundas oportunidades. Tu crees en ellas? Espero que te haya gustado esta historia de amor.

Con cariño,

 

 

 

 

6 thoughts on “Se creció la Princesa Margarita

  1. Hola guapaaa ❤ verdaderamente no hay amor como él que tenemos hacia nuestros hijos ❤ muy bella homenaje a tu hija ❤y que cumpla muchos más

  2. ¡Ay! Tu historia me ha puesto los pelos de punta. ¡No puedo imaginarme lo que debiste de sentir cuando alejaron a tu hija de ti! Menos mal que el esfuerzo de los médicos y los tratamientos dieron su resultado y ahora la puedes abrazar. ¡Disfruta de ella al máximo y espero que la fiesta fuese genial! Muchos besos para tu hija y para ti. ¡Sois unas valientes!

  3. Una gran historia, y una lección de vida también: no debemos desfallecer ni perder nunca la esperanza. Me alegra muchísimo que tu niña se vea así de estupenda y feliz. ¡Un beso!

  4. Me ha encantado tu entrada, es muy emotiva!! me ha hecho sentir lo que tu sentiste, como nació prematura, la preocupación, la felicidad posterior… una entrada que espero que espero que tu princesa de 15 años lea y que guarde para siempre porque aquí se ve el inmenso amor que sientes por ella!!!

  5. Me ha emocionado mucho tu relato y la odisea que fue su llegada a este mundo, verla ahora así toda una señorita debe ser muy satisfactorio para ti, mi madre me contó que enfermé cuando era aun un bebé y que me sal ve de milagro, me ha hecho recordar ese proceso por el que tuvo que pasar mi madre conmigo y que gracias a Dios no me ha tocado vivir una experiencia como esa, te felicito por tu niña está hermosa!

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